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Valiente.

Y salió el Sol ente tanta nube,
con él medí mi fuerza y terminé hecho cenizas.
Lo bueno está por llegar pero no sé
a qué estación tengo que ir a buscarlo.
Me levanto con las ganas de ayer
y las que espero tener mañana,
y al día siguiente de haber perdido la esperanza
empecé a buscar excusas.
Lo que no sabe la soledad es que
estoy tan solo que no la necesito.
Que su tranquilidad me pone nervioso
y que no he visto amuleto más potente
que unas cuatro estaciones.
Nunca he dicho que me estoy autoconvenciendo
porque no quiero convencerme del todo,
nunca he pronunciado una bala a destiempo
porque pienso que el tiempo no existe.
El tiempo se crea.
Y todos nos lo creemos cuando nos dicen
que ya es imposible pero
las cosas se hacen a fuego lento
porque el Sol que salió de entre tanta nube
no calcinaba con la suficiente potencia.
He visto a alguien llorar por algo
que me ocurrió a mí
y me siento un imbécil.
Creo en las hadas porque el amor
se está perdiendo en un océano
diseñado y taladrado por nosotros mismos.
Y no es por culpar a madre naturaleza,
porque una madre solo tiene la culpa de que
existas, y de que tu hermano
robe el trozo de tarta que estaba reservado para ti.
No me quejo del frío
porque nadie sabe lo calentito
que se está aquí dentro,
donde todos te abrazan.
He salido por la puerta de atrás
para no encontrarme con
lo que se me viene de frente.
He subido escaleras que bajaban
al núcleo de corazones deshabitados y,
se me ocurrió que el estar incompleto
es la ocasión perfecta para
exigirte ser más valiente de lo que has sido.

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