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Que te quieras.

Que te cuides. Empezar por lo importante es darte cuenta de que no vas a saber cómo terminarlo. Si de verdad quisieras ser feliz no te tratarías así. Que te rías. No hagas lo que te dé la gana, eso ya es obligarte a hacer algo. No hagas nada de lo que te digan, ni mucho menos lo que no. Que digas que sí. Agacha la cabeza y vuélvela a levantar, no gastes ni aire. Sé más paciente que enfermera. Que no todo es tan feo. Aprende a mirar hacia arriba, coquetea contigo misma en el espejo, dile al miedo que te invite a una cerveza. Que seas feliz. Ya has sido triste, has sido complicada, melómana, demasiado crítica, infravalorada, niunamás. Te toca mover los dados. Róbalos, llévatelos a casa. Sáltate las casillas, saca un cinco, haz el pino del revés. Grita. Que quiero que grites. Mójate los labios, alborótate el pelo, siéntete sumisa por ninguna vez en tu vida. Que vivas. Deja atrás todo lo que venga por delante, dile que eres más rápida, que te tropiezas por correr demasiado pero te levantas con sangre en las ganas. Las ganas también se dañan. Disfruta un poco. Cállate la cabeza, la boca siempre en guardia. Pinta. Haz borrones con las facetas malas de tu vida, hay cosas que no se pueden eliminar del todo. Dibuja encima a un niño pequeño, hazlo sonriente, como si le importara una mierda ser un dibujo y no real. Toma ejemplo. Emborráchate. Échale sal a los domingos y date un respiro, si haces caso compártelo conmigo. Juega con los sentimientos. Los sentimientos también se aburren. Sé lo que te dé la gana, pero si te la da; no la pierdas. GANA. Porque es sinónimo de PIERDE, sino que se escribe en una lengua totalmente distinta a la tuya.

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