¿Sabes qué pasa? Que si, definitivamente esto es la hostia. No nos conocíamos, ni queríamos conocernos. O por lo menos tú. Yo tuve suerte. Quizás po haberme topado un día cualquiera pero no con una chica cualquiera, o tal vez por no encontrar salida en ese laberinto de tus ojos. Las luces de Gran Vía son una mierda si las comparas con tus ojos, chica. Que las excusas son más rebuscadas si son para verte. Que de verdad, no sé ya ni cómo tengo huevos para irme de tu lado aunque sea un instante. Quiero ese "Ni tu sin mi, ni yo sin ti." Me pasaría la vida hablando maravillas sobre tu sonrisa. Por gustarme me gustan hasta tus defectos.
Vamos no me jodas, tiemblo menos con un terremoto que es capaz de destruir el Universo que contigo. Y no, ya no es frío. Es sentirte. Sentirte cerca, no sé, será que me siento inferior o algo. Será que no quieren que estemos juntos y cuando lo estamos, el mundo estalla. Como estar con los pies rozando el puto cielo, y al suelo que le den, tía. Un grado menos, y me fundo en ti. A veces no es el fuego lo que quema, y tu ardes a fuego lento, pero intenso. Lo noto en tus ojos, el cómo me haces grande cuando estoy contigo. Y más grande aún debería sentirme, pero ese sentimiento me lo guardo para cuando pueda decir que para este soldado, fuiste su mejor conquista.
Hasta que la gota aprenda a colmar, supongo. Se supone que es así de necesario, como el albor trata a los ojos que lo contemplan. Buscando el rasguño de paz, la calada de sosiego. Nunca ha sido nunca. El azar se repite, la judería deshabitada. Intenté encontrar un columpio libre, no un parque vacío. Gusanitos llegan, gusanitos van. Unos mutan, otros matan. Unos flirtean, otros se estremecen. No son tan largos los años. Lleva siendo mentira desde ayer, desde que decidí creer. Desde que dije sí a lo que siempre dije no. Desde que las nubes se encierran a llorar. Desde que el desierto es capaz de ahogarse. Kilómetros de silencio, años luz de oscuridad. Así es la astronomía, un mausoleo de estrellas dignas de haber muerto. Ya casi estoy. Fermenté en la aceptación, calcinado hasta el hueso, como los huracanes se llevan hasta lo que no necesitan. Épocas catalogando momentos, canciones que consiguen sacar el sabor de la desgracia. He pecado, pero aún estoy planteándome si voy...
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