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Tu voz es mi canción favorita.

Y todo empieza a volverse oscuro. Y el silencio de mi habitación. Y el caos de dentro de mi cama. Y tú vuelves a no estar. Y te vuelvo a pensar. Y, joder qué difícil es escuchar tu voz sin poder acariciarte el pelo.

—¿Por qué?

—¿Por qué qué?

—Que por qué no paras de mirarme—y se enreda entre las sábanas.

—No sé, es esa sensación de querer que se pare el tiempo y quedarme así para siempre.—le pega un golpecito en la nariz que le hace sonreír.—Es como que me jode porque los momentos no se pueden repetir. Es como que la vida te reta a que vivas cada momento lo mejor posible.

—¿Has pensado alguna vez en la muerte?

—Claro.

—Pues siempre hay momentos en los que te sientes inmortal, en los que tienes fuerza suficiente como para saber que vas a salir ileso de cualquier locura y de cualquier hosti o amor. Y luego...

—Luego te das cuenta de que el tiempo pasa también para ti. Y de que ya no eres un crío. Te das cuenta de que la cama se queda grande para ti solo. Y de que tu ciudad se queda muy pequeña. Y es como que solo te queda una filosofía para vivir.

Y es vivir como si no lo fueras a volver a hacer. Querer como si no vaya a haber ninguna otra persona. Reír como si la risa fuera la única medicina para este mundo de mierda.

Y tener siempre la seguridad de que podrías morirte en este instante, y que has vivido de la mejor forma que has sabido.

—¿Y sabes qué? Yo siempre tengo preparada una canción. Y es una canción con la que no me importaría morir. Supongo que es algo como mi marcha fúnebre. Es como esa canción que dices 'mi muerte tiene que ser con esta canción porque sería hasta bonita. Sería como el final de una temporada intermedia de una serie en la que todo el mundo llora de lo bonito que es'.—se incorpora y le pregunta—¿Tú no tienes ninguna canción?

—Canción no, pero sí un sonido. Y estaría de puta madre escuchar tu voz cuando todo se vuelva oscuro.

Y cuando todo se vuelve oscuro aún me acuerdo de esa conversación. Y de tu voz. Y la oigo en mi interior. Joder, qué bonita canción y qué envidia le tiene mi guitarra a tus cuerdas vocales.

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