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No decir nunca que vas a quedarte siempre.

A nosotros los hijos de puta también nos gusta despertarnos de vez en cuando con unos 'buenos días' en condiciones. Si, ya sabes, no de esos que se dan por compromiso. Y el compromiso, vamos. ¿Dónde se ha quedado eso de 'si quieres algo, búscalo y ve por ello'? En serio, no soporto este mundo y su jodida manera de jugar a hacernos daño. Y lo fácil que serían las cosas si tal vez nos quisiéramos un poco más y pisáramos nuestro orgullo hasta enterrarlo. Cuántas veces nos quedamos a las puertas de algo esperando a que vengan a recogernos, acompañarnos para no caminar sólos, joder. Esperar duele, y si ambos esperamos no nos vamos a encontrar nunca. Nunca llegaríamos, y estaríamos sólos toda nuestra vida. Y mañana volveremos a quejarnos de lo sólos que estamos, pero seguiremos sin hacer nada para no estarlo. Quizá debamos dejar de esperar y empezar a buscar, o yo que sé.  De tanto pe...

Vuelvo a no saber bien de lo que hablo.

Las palabras regresan para reirse de mi en mi cara. Como el alcohol no ha sido lo suficientemente apisonador, vuelve a buscarme la resaca y me habla de ella. De sus ojos, de su sonrisa. Dice que me quiere, debería estar feliz. Si a veces estamos tristes y lo disimulamos de puta madre, la alegria también se puede disimular. Y qué bien se nos da mentir. ¿Yo sin ti? ¿Cuándo? Joder, no ves que no puedo vivir sin ti. Que hasta los días se vuelven más oscuros y el Sol casi no se atreve a salir ya. Si más te quiero, más te alejas. La de veces que intenté parar el mundo, y tú no te diste ni cuenta. Vamos, este tiempo ahora es nuestro, vamos a odiarnos un poco y a hacer el amor más, total si esto sólo es un juego. O cuento, historia, que mal suena. Historia no, futuro. Si, futuro. En primera persona del plural, siempre. Querernos, follarnos, no fallarnos. Oye, te amo.

'Quiero ser como tú, que me traten como a ti.'

¿Sabes quién es mi ídolo? Mi ídolo soy yo. Cada día soñamos con ser quien no somos. Subimos y bajamos, bajamos y subimos. Escalamos peldaños para ver quien es mejor. Pero esa no es mi lucha, no señor. Yo no quiero ser Dios, sólo que lean mis rotos pero que no piensen en mí. Mírame y trata de entender que debajo de mi piel también hay miedos. Que he caído más de lo que te crees, y que puede que a lo mejor no seamos tan distintos. Me alejo del mundo de tal forma que algunos piensan que me he quedado a vivir en otra galaxia. Pero yo puedo ser tú, y tú puedes ser yo. No hay tanta distancia como la que creamos nosotros mismos. Y yo, yo tengo una vida, una familia y una chica a la que amo. No soy millonario, vivo en el barrio en el que me crié. Yo también tengo malas rachas, no todo va bien siempre. También me duele que me insulten, pero hay que ser fuerte. Y sí, a mí también me han ...

«Sin ti, yo no.»

Yo creía que las segundas oportunidades caían del cielo. Y por cada día que pasaba un sentimiento más moría en el mundo. Alguien se quedaba sólo, y otro encontraba a alguien. Y yo, pues estaba vacío. Es más, me he llegado a sentir tan vacío que quería sentir algo aunque no fuese de verdad y no. Las cosas no marchan así. A veces creemos que cuando alguien viene es para quedarse, para entrar a toda hostia en tu vida. Y lo que pasa es que te pilla sin el cinturón de seguridad. La salida de emergencia de tu vida se estanca, y ya no sabes qué hacer. ¿Aceleras hasta estrellarte. O te paras a pensar como un imbécil y rompes miles de pensamientos que podrían llegar a ser mucho más de lo que tú te crées que son? Sinceramente ya me suda la polla, porque cuando estoy contigo, como si arde Troya. Esto es lo que yo quería. Con lo fácil que es querer y lo mucho que nos complicamos. No es por ...

Recuerdo que.

Recuerdo que un día la llevé a ver un atardecer. No era el atardecer más bonito del mundo, pero tampoco importaba. Recuerdo que allí, a su lado, sin prestarle atención a nada que no fuese suyo, odié no poder detener el tiempo. Odié que el contacto no fuera excesivo, que no hubiera suficiente ración de besos. Si existe un límite en todo, os aseguro que no había ninguno en las ganas que le tenía. Que yo aprendí a desvestirla sin tocarla. Que aprendí a fotografiarla con palabras, con poemas que yo nunca me había atrevido a escribir. Que aprendí a besarla sin rozar sus labios. Aprendí, y qué bonito, a echarla de menos aún cuando estaba. A morir un poco cuando se iba, al escuchar ese 'adiós' que sonaba como un disparo. Que yo por ella dejé de perder todos los trenes.

Digámoslo.

Digamos que ahora mismo me daría igual reir por todo que ponerme a llorar por nada. Y que nada me hace ilusión y todo me da igual, que esto es una mierda si no está. Cuando a veces solemos olvidar lo que nos da la gana en vez de lo que nos hace falta. Porque somos un poco masocas y nos quedamos con la parte negativa. Y cómo explicártelo.. es como si te quisiera a mi lado pero tuviera ganas de correr hacía otro sitio. Y siempre he sido más de quedarme queriendo irme, que de irme queriendo quedarme. Y llegas a ese punto en el que no lloras y eres capaz de sudar la puta tristeza. Porque tú ya no lloras, ni duermes por las noches pensando en si mañana abrirás los ojos y estará todo tal y como lo dejaste la noche anterior. Supongo que esto es como todo, unos vienen y otros van.. pero tú te quedas, siempre te quedas sin querer quedarte. Estás pero no estás, no se si me explico. Los mejores momentos se agarran de la cintura,...

Tanto y a la vez tan poco.

De tanto cabrearme la cabeza por querer escribir algo alucinante estoy aquí de nuevo, con ganas de soltarte miles de cosas, pero sin saber qué decir. Podría decirte que te quiero y pedirte que te escaparas conmigo hasta el fin del mundo. Pero y qué si no soy de los que escogen el camino fácil. Yo soy más de callarme todo lo que el alma me pide que suelte a toda hostia hasta que un día reviente y rompa a llorar. Voy a ser tan gilipollas que dejaré que te pires con otro sin haberte hecho saber lo que siento por ti. Sin haberte dicho que estás preciosa cuando sonríes. Lo graciosa que estás cuando pareces que vas a estornudar pero al final no. De verdad, quién en su sano juicio no perdería la cabeza por tí. Al final de todo esto siempre termino odiándome. Por mucho que intento sobrevivir conmigo mismo me acojona la idea de no tener una sonrisa amortizada esperándome al salir de las clases, al final y al principi...