Digamos que ahora mismo me daría igual reir por todo que ponerme a llorar por nada. Y que nada me hace ilusión y todo me da igual, que esto es una mierda si no está. Cuando a veces solemos olvidar lo que nos da la gana en vez de lo que nos hace falta. Porque somos un poco masocas y nos quedamos con la parte negativa. Y cómo explicártelo.. es como si te quisiera a mi lado pero tuviera ganas de correr hacía otro sitio. Y siempre he sido más de quedarme queriendo irme, que de irme queriendo quedarme. Y llegas a ese punto en el que no lloras y eres capaz de sudar la puta tristeza. Porque tú ya no lloras, ni duermes por las noches pensando en si mañana abrirás los ojos y estará todo tal y como lo dejaste la noche anterior. Supongo que esto es como todo, unos vienen y otros van.. pero tú te quedas, siempre te quedas sin querer quedarte. Estás pero no estás, no se si me explico. Los mejores momentos se agarran de la cintura, y en esa curva me maté yo, por estar pendiente a la amortización de tu sonrisa. Digamos que tengo tantas ganas de todo, que no me importa quedarme sin nada. Pero sin ti yo no. Y luego, cojo y me derrumbo. Digamos que aprenderé a quererte así, te lo prometo. Por si te veo aparecer y se me viene el mundo encima. Prometo levantar el brazo para que me encuentres entre la multitud de la gente si algún día me vinieses a buscar. Que no hay sonrisa que dure cien años ni dolor que no se recuerde cada poco tiempo. Y bueno, digamos que, con sólo tenerte cerca, ya me sacarías de esta mierda.
Hasta que la gota aprenda a colmar, supongo. Se supone que es así de necesario, como el albor trata a los ojos que lo contemplan. Buscando el rasguño de paz, la calada de sosiego. Nunca ha sido nunca. El azar se repite, la judería deshabitada. Intenté encontrar un columpio libre, no un parque vacío. Gusanitos llegan, gusanitos van. Unos mutan, otros matan. Unos flirtean, otros se estremecen. No son tan largos los años. Lleva siendo mentira desde ayer, desde que decidí creer. Desde que dije sí a lo que siempre dije no. Desde que las nubes se encierran a llorar. Desde que el desierto es capaz de ahogarse. Kilómetros de silencio, años luz de oscuridad. Así es la astronomía, un mausoleo de estrellas dignas de haber muerto. Ya casi estoy. Fermenté en la aceptación, calcinado hasta el hueso, como los huracanes se llevan hasta lo que no necesitan. Épocas catalogando momentos, canciones que consiguen sacar el sabor de la desgracia. He pecado, pero aún estoy planteándome si voy...
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