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nada más que añadir.

ya no me gusta escribir porque me he dado cuenta que intentar expresar con palabras de cierto modo lo que yo sé que podríamos haber construido con tu sonrisa y mi capacidad de ser un gilipollas, es algo, no imposible, sino lo que se le asemeja a esa palabra. Algo como tú y como yo, algo extraño que vaga de noche por las calles de nuestra ciudad pero se olvida de pasar por delante de tu puerta y de la mía. O tal vez sólo lo ignora, siendo consciente de que hay algo más que pisotear aquí, que debajo del fango que entierra nuestros pulmones hay un reloj haciendo TIC TAC que es capaz de hacer explotar al mundo si lo desea.
no todo es cielo y estrellas, claro que tiene que haber nubes, pero que todos los días caiga este chaparrón encima de mi pues como que me toca un poco las ganas de quedarme contigo haciendo cosas raras en el sofá. Y del sofá pasar a la cama. Y allí pues desmontarla, amanecer, saber que se va a acabar y querer continuar hasta el final.

Algo que puede que no entiendas nunca: no te quiero, me quieres tú a mi de una forma distinta.

quiero que sepas que esa forma de querer duele, y que, a pesar de que mañana vuelva al instituto y tu vuelvas a ser mis clases de por la mañana, ya no me quedarán cinco minutos a la salida para pensar en lo que te diría la próxima vez que te vuelva a ver.

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