Ir al contenido principal

Entradas

El abril que me robaron.

Podría ser más exacto a la hora de equivocarme, podría centrarme en el problema y partirlo en dos, en lugar de solucionarlo. Podría salir huyendo de donde soy feliz, así no malgastaré mi tiempo sintiéndome triste al haberme perdido. Supongo que la vida es eso, perderse y encontrarse, que te encuentren y que te pierdan. No sé con qué tipo de persona quedarme, con la que juró no hacerme daño o con la que siempre prometió cuidar de mí. Al fin al cabo, lo que más nos relaciona a las personas es lo diferente que somos. Podría no fiarme del tiempo, rechazar el oro, vivir con un sistema de reglas que se interpongan a mi voluntad, rezarte de rodillas, lamer tu orgullo, quedarme quieto cuando piso una granada. Podría haber hecho tanto que nunca, menos que jamás, lo mismo que alguna vez. Y al final intenté acercarme lo máximo posible al acierto: le hablé cara a cara al descuido, besé sus morros y le dije: - Quiero que tengas claro que el error de los dos, sigues siendo tú.

(Preso)ni(ficciones).

Ya no somos los mismos - le dije. Como si tuviésemos una misión nueva por desbloquear y Vida  hubiese dado ese giro de ciento ochenta grados que necesita Interior . Nada se podía comparar con Antes y ese que nos cambió fue Detonación ,   huésped de nuestra atrevida y valiente  Lucha . Antes era Uno y de vez en cuando, también fue Dos , porque Uno  era Otro  a la vez que Uno  tuvo que ser Uno mismo . Sin pliegues ni trueques a Destino . Teníamos a Vorágine , que nos avisaba de que Emergencia  estaba a punto de llegar a un cuerpo que no era el nuestro y, sin pensarlo ni un segundo, flotábamos hacia Vacío , que estaba por descuartizar a Día menos pensado . Hasta hoy no existió Batalla ,   que se suicidaría junto a  Dolor mucho antes de nacer, porque sabía que Derrota vencería. Intentando no perder a Calma , Calma  vino. Calma nos tranquilizó y Calma  hizo que nos fundiéramos en Abrazo . Abrazo sorprendió con Beso  y Beso...

19/01/2022

Pisé en falso solo por alcanzarte a ti. A tus ojos, a tu yugular. Quería verme tan cerca de tu mundo que puse al mío en segundo plano, como si no fuese el tiempo quien desnuda a las personas que lo han dado todo. Confié en que nos hubiésemos equivocado, en que la paliza real solo era un aprendizaje más del libro de problemas que nunca llegamos a comprar.  Jamás fui a tus clases de empatía porque suelo llorar más con problemas ajenos que con los míos propios. No pedí disculpas al árbol que vio cómo nos marchamos. Ni siquiera me digné a saludar al camino que me dejaste por delante. Estuve un rato inmenso quieto, parado, observando reacciones externas, puliendo al máximo mi inconformismo hacia una situación inevitable. A día de hoy sigo sin comprender cómo comprendes el hecho de que tu cabeza, haya solapado a tu corazón. Porque, vida mía, tengo un nudo tan inmenso en la garganta, que me imposibilita caminar con el alma, pensar con los ojos, besar con las manos. Supongo que solo me que...

El Soporte aislado.

« mientras más profunda la herida más privado era el dolor. » Paula, Isabel Allende . Una entrometida voraz y calumniosa. El resorte que equivale a la longitud. La mala idea de dejar algo en manos ajenas. Lo emblemático que resuena el poder oculto. Escaleras torcidas hacia la nada. Un mar de dudas bajo mi inseguridad. Por patético que suene, estás. Por triste que se lea, no escribo. Un viernes con sabor a oxígeno. Un lunes con trastorno bipolar. Mi niño interior con las rodillas ensangrentadas. El futuro ofreciendo vendas a los que no sufren. Una lápida emborronada por el viento. Éste diciendo que ya no puede con todo lo que se ha llevado. El hilo rojo ahogándome. El cielo triste porque no hay recreo. Una despedida a punto de arrepentirse. Un pálpito que se detiene a observar. Tres motivos por los que decir que sí a una cerveza. Cuatro palabras con resaca del día anterior. Una moral baja por temperaturas elevadas. Un norte aislado y frío añorando al sur. Un adjetivo negán...

Reflexiones de madrugada.

Mejor ponerse triste que de ninguna manera. ¿No creéis? Total, solo es un sentimiento más. Estar triste no deja de ser una pieza fundamental de nuestra vida, incluso diría que a veces es más necesario de lo que podemos imaginar. La tristeza es el cajón de los objetos perdidos, la alfombra que me gustaría pisar con ella todos los días que me restan. La tristeza es el cojín de las lágrimas, la trinchera del que lleva demasiado tiempo siendo feliz, la hostia del que no la espera.  Describir una emoción siempre ha sido tan difícil como sencillo, como el tacto del agua y la sobredosis de algodón de azúcar que siempre cae el último día de feria. Las emociones son compleeeeetamente jodidas.  He sentido algunas de ellas que no sé qué significan, otras que me hicieron llorar y muchas, muchas de ellas, me sacaron una sonrisa. Se podría decir que a veces, nosotros, las personas, somos capaces de dominarlas y expandirlas por el mundo a aquellas personas que nos rodean. Sea para bien, o pa...

La abstinencia del escritor.

He cambiado siete veces el tipo de letra porque no era la recomendada por algunos especialistas. Ya que, dependiendo de lo que escriba, me va a sugerir unas emociones u otras debilidades. No quiero otra que no lleve tu nombre. Me pasa mucho que no consigo idealizar el camino que mis palabras deben tomar para llegar a ese final. Inesperado quizá. No lo sé, pero anhelo una conclusión leve, sin rasguños, que cale dentro del alma que sabe saborear lo infinito. Tal vez pretenda hacerte pensar que escribo porque tengo motivos para hacerlo y, en realidad, casi siempre suelto una excusa diferente. Le temo a la lectura tardía por el nivel de caducidad de los sentimientos, a la frescura que se encierra en la sangre que quiere hervir, pero no encuentra calor en el cuerpo que la posee. Al fin y al cabo, nuestros vasos sanguíneos se colman por la de veces que hemos sangrado. Pertenecer a un círculo de imaginadores nunca fue mi vocación, pero luego recuerdo que también hay volcanes que no volverán a...