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Incertidumbre.

Qué es la soledad
sino la falta de emociones,
de qué trata el cariño
si no es de usted.
En qué se basa el respeto
si no son unos ojos
incesantes,
sobre otros acobardados.
Por qué se consume la ternura
si no es la falta de un cuerpo
firmado y pagado
a corto plazo por las ganas.
Dónde han quedado los sentidos
si por su boca no muere el pez,
sino que encuentra el camino
de vuelta a casa.
Dice su piel que unas manos
son como una máquina del tiempo,
viajando por recuerdos
hasta no llegar al olvido.
Cuándo se extinguió la causa
por la que quedarse,
cuánto nos va a costar
sufragar estos miedos.
Por dónde queda la exigencia,
la lealtad,
hacia aquellos reyes
que no existen.
Cuándo cobrará vida
este amor bastardo,
encarcelado en la prisión
del ya no más.
Para quién, amor,
sino nosotros,
es la muerte
acechando sonriente.
Y por qué ha de regresar,
lo que no llamo,
lo que no busco,
lo que ya creía que no me hacía falta.

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