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Cosas que nunca supe.



Y deciros, que no todo iba a ser malo. Que detrás de todas esas señales que hacen con el pelo, mucho más allá de los ‘si no me hablas tú, yo tampoco lo haré’ había una pequeña vela que no perdía el ritmo a ese viejo piano que sangraba notas un poco confusas. Una bandada de respuestas que al llegar el invierno emigrarían a otro señor quizá un poco más alto que yo.

Estoy seguro de que existen razones que nos tienen a nosotros. Encerrados en un armario, luchando contra nuestro jefe porque no nos paga lo suficiente. En la barra del bar, hablando de lo que pasó ayer en casa mientras no estábamos, porque seguíamos ahí.

Me pone más el negro que el rojo, pero cualquier cosa seria me tira de los pelos. Es que a ver, no todos tenemos a alguien que nos eche su aliento por el cuello a la hora de dormir. Yo no sabía que debía sacar mi lado sensible cuando el color gris de su falda de los martes avisaba del mal tiempo. Ojo: debemos conocer muy bien a las mujeres si queremos comer lo que más nos gusta al menos una vez al mes. O eso decían mis padres.

Planificar un día en familia, morder el polvo al perder el sentido de la orientación. Hasta entonces me agachaba a coger cualquier cosa que se me caía al suelo. Menos las ganas, cómo pesan las hijas de puta.
 
No sabía que grabar sus consejos y escucharlos más detenidamente que cuando me hablaba podía ser la salida de emergencia a los días sin sexo. Pero siempre llegaba tarde, incluso cuando nadie me esperaba. A veces incluso me tropezaba por el camino con alguno de sus recuerdos. Vas al Mercadona y la chica de la caja te saluda con la misma sonrisa que el mes anterior.

A lo mejor las cosas van a lo suyo, buscan una enfermedad que las haga más vulnerables. Puede que los sentimientos basten con exprimirlos en una pared vieja y abandonada. Incluso he llegado a pensar que las cosas se acaban y ya no vuelve a empezar nada. Lo mismo se disfrazan, te ven y vienen corriendo a abrazarte, te quieren y te animan todas las mañanas cuando pides los cinco minutos más de sueño.

Yo que sé, puede que ni siquiera vayáis a hacerme caso. Os lo dejo aquí, por si algún día os hace falta. Haced las cosas como hay que hacerlas: porque no haya más remedio.

Comentarios

  1. Illo tu puto blog es la polla, buena lectura y música adictiva, que puto amo si señor

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  2. la ultima vez que comentaste dijiste lo mismo de la musica jajajaja, muchas gracias tio!

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