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Aquí tampoco es.

Entonces yo debí morir mogollones de veces. Cada vez que termino un libro, me caigo, escucho mi canción favorita, abro cada paquete de palomitas y holgazaneo en el sofá para ver una peli. Incluso de las veces que miras al reloj y ves, que los números coinciden. Que todo tenía sentido, o cada vez que cualquier cosa lo pierde. No soy consciente de la de puertas que he tenido que comprar a lo largo de mi vida para llegar hasta aquí. Y las llaves siempre las perdía por el camino. ¿Alguna vez os han dicho eso de que: cuando algo se acaba, es porque te está esperando algo mejor?. ¿Quién lo decide, y si ese algo mejor no encuentra el camino a casa?. El mundo es demasiado grande para estar buscando a la suerte, a esa niña pequeña que salió detrás de un hombre con montañas de caramelos en los bolsillos. Yo sólo espero que aquellas personas que llegan muy, muy profundo, no se asusten. Lo bonito es llegar hasta el final, pero no terminar nunca. Y con esto abrir un hueco para sentarme. Porque es verdad que cansa, que te tienes que volver a levantar, para volver a sentarte dentro de un ratete. Que no todo lo que reluce es oro, que no todo tiene que ser oro para que reluzca. De lo demás no me acuerdo, era algo así como: que elijas el camino que elijas, nunca desprecies al que también lo ha elegido. El diablo a mí me ha devuelto la vida mogollones de veces, para que aprenda las cosas dos, tres, diez veces. También hay que aprender a aprender.

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A mi pesar.

 Me ha tocado ser indeleble. Adoptar al viento por la envidia del levante y la ley de la atracción que supone manejar el campo de visión que se me otorga a casi trescientos sesenta grados. Nunca tengo la periferia cubierta del todo. Siempre hay un atisbo, un espejo en ángulo muerto, un visor retro que me dice hasta cuándo estuve y la escala del cómo.  Ahora me ha dado por diseñar gráficos para comparar mi vida y obtener las malditas analíticas de cuánto he mejorado desde que nos despedimos. Lo jodido es que lleva casi un año sin actualizarse porque no tengo tiempo para pararme a pensar. Estoy mejorando, pero no sé medir la velocidad ni los peldaños. No sé en qué flaqueo ni lo que supero con creces. Mi vida es una expectativa. La realidad es que estoy cómodo, no sufro de más pero no dejo de sentirme insuficiente. La diferencia es que es muy diferente. Antes tendía a echarme a llorar y ahora suelo atenuar la importancia hasta alterar la indiferencia que me causa con respecto al ...

He pecado.

Hasta que la gota aprenda a colmar, supongo. Se supone que es así de necesario, como el albor trata a los ojos que lo contemplan. Buscando el rasguño de paz, la calada de sosiego. Nunca ha sido nunca.  El azar se repite, la judería deshabitada. Intenté encontrar un columpio libre, no un parque vacío. Gusanitos llegan, gusanitos van. Unos mutan, otros matan. Unos flirtean, otros se estremecen. No son tan largos los años.  Lleva siendo mentira desde ayer, desde que decidí creer. Desde que dije sí a lo que siempre dije no. Desde que las nubes se encierran a llorar. Desde que el desierto es capaz de ahogarse. Kilómetros de silencio, años luz de oscuridad. Así es la astronomía, un mausoleo de estrellas dignas de haber muerto. Ya casi estoy.  Fermenté en la aceptación, calcinado hasta el hueso, como los huracanes se llevan hasta lo que no necesitan. Épocas catalogando momentos, canciones que consiguen sacar el sabor de la desgracia. He pecado, pero aún estoy planteándome si voy...

Que te quieras.

Que te cuides. Empezar por lo importante es darte cuenta de que no vas a saber cómo terminarlo. Si de verdad quisieras ser feliz no te tratarías así. Que te rías. No hagas lo que te dé la gana, eso ya es obligarte a hacer algo. No hagas nada de lo que te digan, ni mucho menos lo que no. Que digas que sí. Agacha la cabeza y vuélvela a levantar, no gastes ni aire. Sé más paciente que enfermera. Que no todo es tan feo. Aprende a mirar hacia arriba, coquetea  contigo misma en el espejo, dile al miedo que te invite a una cerveza. Que seas feliz. Ya has sido triste, has sido complicada, melómana, demasiado crítica, infravalorada, niunamás. Te toca mover los dados. Róbalos, llévatelos a casa. Sáltate las casillas, saca un cinco, haz el pino del revés. Grita. Que quiero que grites. Mójate los labios, alborótate el pelo, siéntete sumisa por ninguna vez en tu vida. Que vivas. Deja atrás todo lo que venga por delante, dile que eres más rápida, que te tropiezas por correr demasiado pero te lev...