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Ella es de esas.

Por no deciros que echar de menos es el motivo más fuerte por el que escribo. También porque, a veces: por cosas de la vida, crees en cosas que han pasado pero no a ti. Estamos en ese punto, A punto de empezar. Y así llevamos casi seis meses. No obstante, ella me quiere. Por ese mismo motivo he dejado de fracasar, he dejado las penas a un lado para hacerle hueco. Qué os voy a contar, ella me da la mano en plena tormenta de arena. Estuvimos pensando durante bastante tiempo quién iba a tirar la primera piedra. Por cortesía: las señoritas primero. Y nos conocimos, sin saber qué iba a pasar pero sí sabiendo lo que realmente querríamos que pasara. La sorpresa vino al escampar, que nos quedamos con sed. Decidimos vernos a escondidas del mundo, ya sabéis, por eso del miedo a que te tengan tanta envidia que sacrifiquen su dignidad por hacerte sentir un poco mal.

La verdad es que nos va bien, nos va tan bien que hemos dejado de pedir deseos y estamos empezando a cumplirlos. Además, ella es de esas que te pide dos, pero si le das una te pone cara de no seas así conmigo y te saca cinco. Quería dejar claro lo que a veces se olvida, pero se me ha terminado olvidando a mi también.


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