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Una hoguera apagada.

Soy un estúpido. Solo me siento bien estando rodeado de gente pero soy como una hoguera apagada en medio de un invierno frío si tú no pones las manos delante para que te las caliente. A veces me da por pensar que si el mundo fuera mas triste de lo que es, yo sería más feliz contigo. El problema empieza a zancadillearme la vida cuando encuentras sitios mejores en los que tirarte de brazos abiertos, sigo siendo el desastre de chico que conociste, pero no he dejado de quererte, ni de decir que eres preciosa.
El otro día me atreví a sacar las fotos del cajón donde solo tú solías dejar recuerdos. Ahora están por toda mi habitación, por la cocina, tal vez por el jardín. Quise quemar todas aquellas páginas de mi diario en las que aparecías con la típica sonrisa de "me voy a comer tu mundo, aquí, y ahora", pero es de gilipollas querer olvidarte de algo que te hizo tan feliz. Se me hacen inmensos los mares en los que ya no me abrazas, el cielo parece que se puso un traje gris, porque tenía una cita con la soledad. Y yo parecía su mesero, el hombre que da y da, esperando recibir algo a cambio. Ese tio iluso, cobarde, y antagonista de todo, que solo sabe entrar en bares donde tú dejaste algo de propina para el tipo que te prometió una cena romántica en la mesa de la esquina, pero que luego se olvidó de acompañarte a casa.

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