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Gritar.

No sé como se empieza algo que pronto se dejará de creer.

Un día prometimos querernos más el uno al otro que a nosotros mismos y eso nos destrozó.
O supongo que la Luna nunca fue suficiente. Sinceramente, yo creo en los infinitos y nos faltó infinito y medio. Y no es por ser masoquista, pero me gustaba tu forma de hacerme daño. Me hacías volar como nadie aunque luego cayera y me tragara la tierra. Pero por momentos era feliz. Entre la mariposa y mi estómago se quedó a vivir el amor, que por momentos se ahogaba entre alcohol. Y ahora no sé donde me he dejado las llaves de tus piernas. No entiendo el porqué de esta mierda de mundo y por qué cojones se desvanecen las cosas bonitas.

Una mirada así no debería de apagarse nunca,
pero cuando no se mira de frente uno tiende a amar.
Y al fin y al cabo, te quedas ciego.
Quizás sea el momento para gritar.

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