Ir al contenido principal

Catacumbas.

No me acuerdo de cuántas veces tuve que bajar
para recordar por qué he subido.

Incluso he llegado a pensar
que la tristeza es necesaria
y que
mi último aliento no es más
que ese que sale de tu boca.

Estar en un lugar inferior
al que ocupan los demás
te enseña a ser superviviente en cada uno de ellos.

Finjo que estoy triste
porque ya hay demasiadas personas
fingiendo lo felices que son.

Y eso que sigue muriendo gente en el mundo.

Me gustaría ser capaz de transformarme en cirujano por un día,
abrir en dos todo aquello que no tiene sentido
y vengar a todos esos gatos
que murieron por culpa de la curiosidad.

Si nos ponemos así,
hasta la vida es una asesina.
Nuestra asesina.

Intento volcar el sentido de las cosas
por si vuelves,
por si decides
que nunca estuviste más completa
que aquella vez que juntos
nos hicimos añicos.

Porque pienso que
las cosas que se rompen
tienen un valor incalculable.

Las perspectivas se difuminan,
los para siempre se desvanecen,
el agua se dispersa
y el fuego se apaga.

Las llaves se pierden,
las palabras vuelan
y los cristales se rompen.

Una vez me dediqué
a recoger todos tus cristalitos
y hoy en día envidio
a todo aquel que se mira en tu espejo.

He vuelto al lugar de siempre
y está como nunca,
el sol ya no brilla igual
desde que tu nube ahora tapa otro cielo.

Aquí donde vivo ya no pedimos perdón.
La gente no olvida
aquello que nunca llegó a vivir.

Y ahora son las yagas
las que se mueren porque un dedo las atraviese.






Comentarios

Entradas populares de este blog

A mi pesar.

 Me ha tocado ser indeleble. Adoptar al viento por la envidia del levante y la ley de la atracción que supone manejar el campo de visión que se me otorga a casi trescientos sesenta grados. Nunca tengo la periferia cubierta del todo. Siempre hay un atisbo, un espejo en ángulo muerto, un visor retro que me dice hasta cuándo estuve y la escala del cómo.  Ahora me ha dado por diseñar gráficos para comparar mi vida y obtener las malditas analíticas de cuánto he mejorado desde que nos despedimos. Lo jodido es que lleva casi un año sin actualizarse porque no tengo tiempo para pararme a pensar. Estoy mejorando, pero no sé medir la velocidad ni los peldaños. No sé en qué flaqueo ni lo que supero con creces. Mi vida es una expectativa. La realidad es que estoy cómodo, no sufro de más pero no dejo de sentirme insuficiente. La diferencia es que es muy diferente. Antes tendía a echarme a llorar y ahora suelo atenuar la importancia hasta alterar la indiferencia que me causa con respecto al ...

Reflexiones de madrugada.

Mejor ponerse triste que de ninguna manera. ¿No creéis? Total, solo es un sentimiento más. Estar triste no deja de ser una pieza fundamental de nuestra vida, incluso diría que a veces es más necesario de lo que podemos imaginar. La tristeza es el cajón de los objetos perdidos, la alfombra que me gustaría pisar con ella todos los días que me restan. La tristeza es el cojín de las lágrimas, la trinchera del que lleva demasiado tiempo siendo feliz, la hostia del que no la espera.  Describir una emoción siempre ha sido tan difícil como sencillo, como el tacto del agua y la sobredosis de algodón de azúcar que siempre cae el último día de feria. Las emociones son compleeeeetamente jodidas.  He sentido algunas de ellas que no sé qué significan, otras que me hicieron llorar y muchas, muchas de ellas, me sacaron una sonrisa. Se podría decir que a veces, nosotros, las personas, somos capaces de dominarlas y expandirlas por el mundo a aquellas personas que nos rodean. Sea para bien, o pa...

Intangibilidades.

Me duele en el alma saber que hay vientos que van en contra de la marea. Decir que el desastre es culpa de la Luna es promulgar el odio hacia la parte que sana, aludiendo un gesto múltiple de caricias que decretan nuestros lamentos. Me gustaría que el papel fuera herida y el bolígrafo sangre, para así hacer con las vendas lo que el amor sustrae del trapo sucio. Lo que los ojos tapan no se descifra con testimonios de poca monta, solo el cuerpo sabe por qué y de qué manera se siente atraído por los otros celestes. Ser o no aurora boreal, de esas que ya no quedan, es igual que pulir de piel sobre la que está a punto de morir, ya que mudar la piel es la referencia que a todos nos cuesta aceptar. Preferiría decir que sí a vender penurias, porque lo una vez llorado no se vuelve a destapar con nada. Quiero decir que, el llanto, de alguna manera u otra es la gota que colma los mares, porque las nubes son parte del odio y del fraude que otros causaron en el camino, pudiendo generar gestiones in...