Ir al contenido principal

Nunca fuí.

Si me paro a pensar un poco en mi,
la voz de fondo siempre es como la tuya.

Cada vez que creo que soy un caos
que no sabe dónde apalancarse,
te me pones delante
para indicarme la salida de todo esto.

Si me paro a pensar quién soy,
soy tus ganas de vivir (o de que vivas)
conmigo.

Y los ceros empiezan a valer algo
cuando se colocan a tu izquierda.

Las montañas rusas se frenan,
para ver como te queda el peinado
y no destrozártelo.

Que ni la magia
se atreve a tocarte,
eres el milagro que acaba
con toda la tristeza de este maldito planeta.

Soy paralelo a ti,
pero invisible.

Algo debimos de hacer mal
para que sienta todos estos gusanillos
por abrazarte.

En algo se equivocó toda la suerte del mundo
cuando se sentó a mi lado
y empezó a hablarme de ti.

Y yo nunca fui un límite,
una despedida no deseada,
la razón de unos saltos de alegría.

Pero cariño,
llegaste tú

y pusiste algo de color
al gris del cielo,

le diste forma a mis nubes
que no llueven si no es
para lavarte la cara
cada vez que lloras.

y aquí estamos:

Yo, que espero
como si algún día
fueses a predecir mi futuro
y coincida con el tuyo.

Tú, que estás tan preciosa
que pararías todos los trenes del mundo
con esa sonrisa.

Yo, que aún hablando por mi,
te describo como si
en mi piel, hubieras dejado huellas
que sirven de hogar
a todos los imposibles del mundo.

Tú, que jugándote la vida
decides quererme,
me atrevería a emborracharte,
a desvestirte
y a eclosionarte,

cualquier criptonita

desearía parar tanta magia

como lo haces tú.

Comentarios

Entradas populares de este blog

He pecado.

Hasta que la gota aprenda a colmar, supongo. Se supone que es así de necesario, como el albor trata a los ojos que lo contemplan. Buscando el rasguño de paz, la calada de sosiego. Nunca ha sido nunca.  El azar se repite, la judería deshabitada. Intenté encontrar un columpio libre, no un parque vacío. Gusanitos llegan, gusanitos van. Unos mutan, otros matan. Unos flirtean, otros se estremecen. No son tan largos los años.  Lleva siendo mentira desde ayer, desde que decidí creer. Desde que dije sí a lo que siempre dije no. Desde que las nubes se encierran a llorar. Desde que el desierto es capaz de ahogarse. Kilómetros de silencio, años luz de oscuridad. Así es la astronomía, un mausoleo de estrellas dignas de haber muerto. Ya casi estoy.  Fermenté en la aceptación, calcinado hasta el hueso, como los huracanes se llevan hasta lo que no necesitan. Épocas catalogando momentos, canciones que consiguen sacar el sabor de la desgracia. He pecado, pero aún estoy planteándome si voy...

Que te quieras.

Que te cuides. Empezar por lo importante es darte cuenta de que no vas a saber cómo terminarlo. Si de verdad quisieras ser feliz no te tratarías así. Que te rías. No hagas lo que te dé la gana, eso ya es obligarte a hacer algo. No hagas nada de lo que te digan, ni mucho menos lo que no. Que digas que sí. Agacha la cabeza y vuélvela a levantar, no gastes ni aire. Sé más paciente que enfermera. Que no todo es tan feo. Aprende a mirar hacia arriba, coquetea  contigo misma en el espejo, dile al miedo que te invite a una cerveza. Que seas feliz. Ya has sido triste, has sido complicada, melómana, demasiado crítica, infravalorada, niunamás. Te toca mover los dados. Róbalos, llévatelos a casa. Sáltate las casillas, saca un cinco, haz el pino del revés. Grita. Que quiero que grites. Mójate los labios, alborótate el pelo, siéntete sumisa por ninguna vez en tu vida. Que vivas. Deja atrás todo lo que venga por delante, dile que eres más rápida, que te tropiezas por correr demasiado pero te lev...

Protagonistas.

Peter Pan era perfecto y hasta su sombra le abandonaba de vez en cuando. Tenía que coserla para atarla a él, como me pasa a mi con las cicatrices. Mis heridas son tan profundas que me da vértigo mirarlas de frente. Y es que es jodido, porque cuando quiero olvidarte empiezan a escocer, empiezas a doler y deseo que el dolor cese, pero entonces vienes como si nada hubiese pasado. Como si tú nunca hubieras creado un vacío que nadie jamás podrá llenar. Y joder, ese agujero me está matando. Al final me traspasará, me ahogaré en el silencio de tus despertares mientras busco alguna palabra de aliento que me salve la vida. Tengo miedo, miedo a no verte raspar mi espalda con tus uñas, con la inocencia de como cuando íbamos al cine y nos olvidábamos de la película. Tú y yo. Protagonistas.